Cómo se disfruta el aceite de oliva alrededor del mundo
El aceite de oliva puede tener sus raíces en el Mediterráneo, pero hoy vive en cocinas de todo el mundo.
El aceite de oliva puede tener sus raíces en el Mediterráneo, pero hoy vive en cocinas de todo el mundo.
La verdad es que, cuando tienes un buen aceite en casa, terminas echándoselo a casi todo.
Un chorrito sobre una pizza en Italia.
Pan de ajo en Estados Unidos.
Hummus en Líbano.
Burrata fresca en Australia.
Pan con tomate en España.
Incluso helado de vainilla con aceite de oliva y sal marina. Sí, de verdad.
Porque un buen aceite de oliva hace que todo sepa mucho mejor. Aquí, allí y en cualquier mesa.
En España, una de las formas más queridas de disfrutar el aceite de oliva es también una de las más simples.
Pan. Tomate. Aceite de oliva. Sal.
Y poco más.
Especialmente en Cataluña, el pan con tomate es casi un ritual diario. Pan tostado, tomate maduro bien restregado y un buen chorrito de aceite de oliva virgen extra.
Así de simple. Así de bueno.
Y aquí es donde un aceite con carácter como GOTA Finishing Oil brilla de verdad. Un aceite de oliva virgen extra 100% Picual de recolecta temprana, fresco, vibrante, intenso y lleno de vida.
En Alemania, el aceite de oliva se ha vuelto cada vez más habitual en la cocina diaria, sobre todo en platos más frescos y ligeros.
Lo encontrarás en ensaladas, patatas asadas, verduras a la parrilla o pan crujiente compartido durante el Abendbrot, la tradicional cena alemana a base de pan, quesos, untables e ingredientes sencillos.
También aparece mucho en la cocina casera más actual, especialmente en platos de inspiración más mediterránea como pasta, burrata o verduras al horno.
Una buena botella acaba convirtiéndose en un fijo de la cocina.
Y, sinceramente, el pan caliente con aceite de oliva funciona en cualquier idioma.
En Italia, el aceite de oliva está en todas partes.
Un chorrito sobre la pizza justo antes de comerla.
Pasta fresca rematada con aceite de oliva en lugar de una salsa pesada.
Burrata con aceite de oliva y escamas de sal.
La cocina italiana se basa en buenos ingredientes tratados con sencillez. Por eso el aceite de oliva tiene tanto protagonismo.
La cocina griega y el aceite de oliva van siempre de la mano.
En una ensalada griega el aceite no se mide en gotas. Tomate, pepino, queso feta, aceitunas, orégano… todo unido por una buena cantidad de aceite de oliva virgen extra.
Lo mismo pasa con el pescado a la parrilla, las verduras asadas y el pan de pita caliente.
Aquí no hay chorritos tímidos.
En Líbano y gran parte de Oriente Medio, el aceite de oliva es esencial en la cultura del mezze.
Hummus con un buen chorrito de aceite de oliva.
Labneh terminado con aceite de oliva.
Muhammara, baba ganoush, pita caliente…
El aceite aporta sabor, suavidad y esa untuosidad que hace que quieras repetir.
El aceite de oliva también se está convirtiendo en un básico de la cocina diaria en Estados Unidos, sobre todo entre quienes buscan recetas sencillas con buenos ingredientes.
Pan de masa madre mojado en aceite de oliva.
Verduras asadas recién salidas del horno.
Cenas de pasta casera.
Tostadas de aguacate con copos de chile y aceite de oliva.
Un buen aceite de oliva hace que cualquier plato gane sabor al instante.
Por eso merece la pena tener también un aceite suave para el día a día. Uno lo bastante versátil como para cocinar con él a diario, sin guardarlo “para ocasiones especiales”.
Como GOTA Cooking Oil, un aceite de oliva virgen extra 100% Picual recolectado cuando las aceitunas están más maduras, lo que produce un aceite más suave y equilibrado, perfecto para cocinar.
Australia se ha enamorado del brunch, y el aceite de oliva forma parte de él.
Piensa en tostadas de masa madre, aguacate, feta batido, tomates asados, huevos escalfados… todo terminado con un buen chorrito de aceite de oliva.
El brunch pide ingredientes frescos y sabores con personalidad. Por eso el aceite de oliva encaja tan bien.
Y ahí está la gracia del aceite de oliva.
Cada país lo usa a su manera, pero la sensación siempre se parece: comida sencilla, buena compañía y mesas alrededor de las que quedarse un rato más.
De España a Sídney, del hummus a la pasta o al pan con tomate, el aceite de oliva siempre acaba en el centro de la mesa.
Y cuando te acostumbras a cocinar cada día con un buen aceite de oliva, cuesta mucho volver atrás.
Deja que fluya!